Cambio de roles: crean talleres de “desprincesamiento” para niñas


La experiencia de los talleres inició en una oficina del Ministerio de Justicia y Derechos humanos de Chile y tuvo lugar exitosamente a principios de este mes. Otras modalidades se ofrecen en las redes haciéndose eco de esa primera propuesta llamada #MásQuePrincesas.

Es fácil comprarle a la nena la mochila de princesas de Disney, los cuadernitos para pintar, los disfraces con coronas. Hay una industria detrás destinada a promover y estimular el arquetipo “princesas” para las niñas y “guerreros”, “campeones” para los niños.


Pero no todas quieren ser princesas. A algunas les gusta jugar con herramientas, jugar a la pelota, construir edificios a escala con Lego. En paralelo, a algunos niños les gusta jugar con muñecas, desarrollar la capacidad de cuidado,o porqué no,  les encantaría pasear con un chanchito rosa por la calle.

Muchos de los estereotipos van modificándose en la pantalla grande. La hermandad entre las mujeres triunfa en “Frozen”; el amor maternal rompe un maleficio en “Maléfica”; el amor propio de una niña es el foco de “Inside Out”. Pero aún lo que se reproduce de madres y padres a hijos es, muchas veces, el aspecto más conservador.


La idea de princesitas que aguardan matrimonio  y príncipes valientes no es más que un estereotipo cultural que un "taller de desprincesamiento" del Servicio Nacional de Menores (Sename) busca erradicar, de modo que niños y niñas crezcan con la convicción de que pueden ser y jugar a lo que se les dé la gana sin ser discriminados o juzgados.



¿Por qué desprincesar?


Porque las princesas reproducen una belleza imposible, construyen una idea de amor romántico que salva de las desgracias de la soltería como un estado de carencia. Proponen la subordinación de nuestros deseos a los deseos de los otros, la falta de reconocimiento del trabajo de la casa. Estimula a barrer y planchar hasta el hartazgo. Es decir: nos pintan como las eternas pasivas que tienen problemas para decidir qué tipo de vida quieren llevar.


“El taller tiene la idea de entregar herramientas a las niñas para que crezcan libres de prejuicios y estereotipos de género. Es tan potente la idea, que decidimos replicarla a nivel nacional. Las niñas pueden ser heroínas, piratas, princesas y muchas cosas más, lo que buscamos es que no se pongan límites”, dijo la directora del Sename Marcela Labraña. Se trata de seis clases para niñas entre 9 y 15 años, con actividades prácticas, videos, canciones y debates.

"Sin hacer un juicio, sólo hablando de las cifras del Sename, la población que atendemos por causal de vulneración de derechos son principalmente niñas y adolescentes. Más del 70% de las pericias por abuso sexual que se realizaron durante 2015 fueron realizadas a mujeres. Esto es una realidad que debemos erradicar, y se debe partir por enseñar a niños y niñas a crecer sin prejuicios”, explicó Labraña.


Las réplicas en red


El sitio web faktorialila.com replicó el taller de forma online. A esta propuesta le siguieron otras originales como el “taller de lideresas”, “taller del amor romántico”, etc. Todas parten de la misma idea, alcanzar el punto de liberación interna de mandatos en la primera infancia, donde es más fácil hacerlo.

El taller de la página se plantea estructurado en 4 bloques temáticos:

* El ideal de belleza que se nos impone a las mujeres, y los intereses ocultos que hay detrás de él, así como las consecuencias personales y sociales de la imposibilidad de alcanzarlo.

* La construcción sociocultural del amor romántico, que nos hace entender la complementariedad como excusa para la desigualdad y que permite que nos veamos envueltas en relaciones que nos restan autonomía personal y libertad.

* La división sexista del trabajo, que nos responsabiliza desde la culpa de las tareas de cuidados, las menos valoradas y peor remuneradas, y nos posiciona en un papel secundario y precario en el mercado del empleo.

* Nuestra relación con el deseo, y la incapacidad que se nos ha impuesto para reconocer y satisfacer nuestros propios deseos, en contraposición con la tendencia a adelantarnos a la satisfacción de los deseos ajenos.


Una investigación descubre que las princesas Disney hablan menos que sus galanes


En las primeras películas las mujeres tenían más líneas de diálogo que los hombres, pero los personajes son cada vez más valorados por sus habilidades que por su físico.



 La pregunta acerca de si las princesas Disney son el mejor modelo de género para nuestras hijas emerge de nuevo con motivo de los resultados hallados por el estudio 'A Quantitative Analysis of Gendered Compliments in Disney Princess Films', desarrollado por las lingüistas Carmen Fought (Pitzer College) y Karen Eisenhauer (Universidad Estatal de Carolina del Norte), que han trabajado en una investigación en la que analizan todos los diálogos de las películas de animación de Disney protagonizadas por princesas. Su premisa es simple: "Existen muchas niñas que ven estas películas -a menudo repetidamente-, por lo que es necesario analizar lo que las películas les están enseñando acerca de los roles de género".


En la primera fase de sus resultados, las investigadoras se han centrado en analizar las diferencias lingüísticas entre los personajes femeninos y los masculinos, y han descubierto un dato interesante: en las películas clásicas de la compañía la proporción en la duración del tiempo de conversación de ambos estaba más equilibrada que en las posteriores, a pesar de que en la actualidad veamos estas películas un tanto retrógradas (¿por qué tiene tanta importancia la belleza de Blancanieves? ¿Y por qué Cenicienta no tiene ninguna afición particular más allá de limpiar o coser junto a los animalillos que le ayudan?). En el caso de 'Blancanieves y los siete enanitos' (1937), la proporción es de 50%-50%, mientras que en el de 'Cenicienta' (1950) es de 60%-40% (en favor del género femenino) y en el de 'La bella durmiente' (1959) las mujeres alcanzan el segundo dato más alto de todas las películas analizadas, con el 71% del diálogo. 

¿Y qué pasa con las películas de los 90, producidas en la era de Disney conocida como "El renacimiento"? Pues bien, lo cierto es que la década que arranca con 'La sirenita' (1989) tiene unos resultados notablemente más bajos que la trilogía anterior en cuanto al protagonismo de la mujer en la conversación y, de hecho, en todas ellas el porcentaje de presencia masculina es mayor que el de la femenina. En la película protagonizada por Ariel los personajes masculinos hablan durante el 68% del tiempo, aunque si bien es cierto que en la última parte de la película la malvada Úrsula le arrebata la voz a la protagonista. 

En el caso de 'La bella y la bestia' (1991), donde por suerte Bella disfruta de su aparato vocal durante toda la película, el 71% del tiempo está ocupado con voces masculinas. Esta cifra aumenta hasta el 90% en el caso de 'Aladdin' (1992), aunque aquí podemos comprender que realmente Jasmín no es la verdadera protagonista de la historia. Sí lo es según el título del filme 'Pocahontas' (1995), donde la trama también dificulta la comunicación entre los personajes, pero en la que el 76% del tiempo escuchamos a roles masculinos. El mismo dato alcanza 'Mulan' (1998), teniendo en cuenta que los momentos en los que la protagonista se hace pasar por hombre han sido contados también como mujer.


Finalmente, ¿han dado la vuelta a los resultados títulos como 'Frozen' o 'Brave'? Pues lo cierto es que aunque los últimos roles de género de las princesas Disney muestran a personajes cada vez más independientes y con habilidades propias, tan solo en el título de Pixar, 'Brave' (2012), en el que además se trata de subvertir de manera intencionada el estereotipo de la princesa del cuento, se supera con creces la presencia lingüística femenina sobre la masculina (74%). No sucede lo mismo en el caso de 'Tiana y el sapo' (2009), donde la voz femenina tan solo ocupa el 24% del tiempo; en 'Enredados' (2011), en la que las cifras se equilibran dando un ligero protagonismo a la mujer (52%); o en el de 'Frozen. El Reino del hielo', en la que, pese a tener como protagonistas a las hermanas Elsa y Anna, los personajes masculinos ocupan el 59% de las líneas de diálogo.

Otro dato que también aportan las investigadoras es el hecho de que la trama de las películas de princesas clásicas estaban más centradas que las actuales en la apariencia de los personajes. Aunque esta línea de la investigación aún está en pañales, se puede observar que en esas primeras películas el 55% de los halagos que reciben las mujeres están relacionados con su físico, y solo el 11% con sus habilidades o logros. 

En el caso de las películas de los 90 la primera cifra desciende hasta el 38% y la segunda sube hasta el 23%. Finalmente, en las últimas películas de la compañía parece que el patrón ha logrado invertirse, y los méritos de las princesas parecen estar más ligados a sus habilidades (40%) que a su aspecto físico (22%).

Con informaciòn de Clarín / Fotogramas.Es
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